Dos pueblos santafesinos buscan un lugar entre los mejores del mundo

Cañada Rosquín y Zenón Pereyra fueron postulados al programa Best Tourism Villages, que distingue destinos rurales sostenibles en todo el mundo.

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Santa Fe vuelve a mirar hacia afuera, pero con los pies bien plantados en su territorio. Dos de sus localidades fueron postuladas al programa Best Tourism Villages, una iniciativa de Naciones Unidas que distingue a pueblos capaces de preservar su identidad y proyectarla como motor de desarrollo.

Las elegidas para esta edición 2026 son Cañada Rosquín, en el departamento San Martín, y Zenón Pereyra, en Castellanos. Dos puntos del mapa que, lejos de los grandes circuitos turísticos, construyen su atractivo desde lo cotidiano: la vida de pueblo, las tradiciones y el vínculo con la comunidad.

La postulación fue impulsada por la Secretaría de Turismo provincial, en articulación con los gobiernos locales. El proceso no se limita a completar formularios: implica mostrar una forma de habitar el territorio, con prácticas que integren cultura, economía y sostenibilidad.

En ese sentido, la secretaria de Turismo, Marcela Aeberhard, destacó el trabajo conjunto y señaló que estas iniciativas “reafirman el camino que Santa Fe viene transitando en materia de turismo sostenible”. También remarcó la participación de León Gieco, quien acompañó la presentación con un relato atravesado por su vínculo con la provincia.

Identidad y patrimonio

Cada localidad aporta su propia impronta. En Zenón Pereyra, por ejemplo, el perfil cultural se define por una historia singular, ligada a la tradición masónica y al legado de Domingo Bucci, constructor y piloto de carreras. Su museo (Museo Bucci – Una Familia de Pioneros en el Automovilismo) conserva esa memoria y se convierte en un punto de interés que distingue al pueblo dentro de la región.

El casco urbano de Zenón Pereyra visto desde el aire.

Cañada Rosquín, por su parte, suma su identidad comunitaria y su historia local como parte de una propuesta que busca revalorizar lo propio sin perder de vista el futuro. En ambos casos, el turismo aparece como una herramienta para fortalecer el arraigo y generar nuevas oportunidades.

“Estas postulaciones reflejan el potencial de nuestros pueblos, donde la historia, la cultura y la comunidad se integran con una mirada sostenible”, agregó Aeberhard.

Un reconocimiento con impacto

El programa Best Tourism Villages distingue cada año a destinos rurales que logran equilibrar desarrollo turístico con preservación cultural y ambiental. Para participar, los pueblos deben tener menos de 15.000 habitantes y mantener vivas sus actividades tradicionales.

El casco urbano de la localidad de Cañada Rosquín,

Más allá del resultado, la sola postulación implica un paso importante. Los seleccionados acceden a visibilidad internacional, asistencia técnica y una red global de destinos que comparten experiencias y buenas prácticas.

Los últimos ganadores

En la edición anterior, Argentina logró posicionarse con dos localidades: Maimará, en Jujuy, y Colonia Carlos Pellegrini, en Corrientes. Ambas fueron reconocidas por su capacidad de integrar turismo, comunidad y entorno natural, una línea en la que ahora Santa Fe busca inscribirse.

En tiempos donde lo auténtico gana valor, estos pueblos apuestan a mostrarse tal como son: con historia, comunidad y una identidad que no necesita artificios.

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